Tus datos han visitado lugares que no te imaginas

Desde que nos levantamos por la mañana y enviamos un email, hasta que nos metemos en la cama y vemos una serie de Netflix, estamos generando datos. Estos datos tienen que almacenarse en algún lugar.

En España los datos del último año han mostrado hemos tenido un aumento de 4 millones de personas con acceso a Internet. Proximamente nuestra forma de acceder a la red cambiará por los avances como el 5G o el Internet de las Cosas que favorecerán un incremento del volumen de datos. Este crecimiento plantea un reto de almacenamiento y de espacio, puesto que los centros de datos donde se almacena este alto volumen de información ocupan un espacio físico considerable. Además, es importante que se sitúen cerca del usuario final, porque así los datos recorrerán una menor distancia, lo que garantiza una menor latencia.

La ubicación de un data center, por tanto, es fundamental y alrededor del mundo podemos encontrarlos en lugares que nunca hubiéramos imaginado. DE-CIX, operador  de puntos de intercambio de Internet, ha recogido una selección de los cinco data centers ubicados en los lugares más peculiares de nuestro planeta:

  • Minas llenas de servidores. La refrigeración de los centros de datos es un aspecto primordial, que supone un reto en torno a la eficiencia y el gasto energético de estos edificios. Los servidores necesitan estar operativos sin interrupciones las 24 horas del día y esto genera mucho calor, pero las altas temperaturas perjudican su correcto funcionamiento. Sin embargo, en Noruega han encontrado una solución efectiva a este reto: instalar el data center en una antigua mina. El Lefdal Mine Datacenter es el ejemplo más innovador que podemos encontrar de una mina reconvertida. Sus 120.000 metros cuadrados se refrigeran gracias al agua de los fiordos noruegos y toda la energía que utiliza procede de fuentes renovables. En España, existen iniciativas para imitar este proyecto en las minas de la zona de Asturias.
  • La iglesia que custodia los datos. En Helsinki, Finlandia, la catedral ortodoxa Uspenski ya albergaba bajo sus cimientos algo curioso: un refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial. Sin embargo, este refugio ahora es un centro de datos. Allí abajo, la temperatura se mantiene fría para los servidores y además, el calor que emiten se absorbe y se distribuye por el sistema de calefacción de la zona, que ofrece energía suficiente para 500 hogares. Pero parece que esta iglesia no es la única con esta característica: la capilla de Salem en Leeds, Reino Unido, fue cerrada en 2001 y convertida también en un centro de datos.
  • Protegidos en un búnker. Como hemos visto anteriormente, los refugios militares pueden ser una buena opción para alojar este tipo de servicios. En el año 2008 se abrió en Suecia un centro de datos en un antiguo búnker nuclear de la época de la Guerra Fría. El Bahnhof Pionen está situado a 30 metros bajo tierra y está custodiado por una puerta de acero de 40 cm de grosor. Para que los trabajadores no noten que están bajo tierra todo el tiempo, el centro cuenta con jardines verticales, cascadas de agua y un tanque para peces de 2.600 litros. Además de este, la compañía Interxion va a reconvertir una antigua base de submarinos de la Segunda Guerra Mundial situada en Marsella en uno de sus centros de datos, aprovechando la estructura y la seguridad con la que fue construido.
  • Datos casi congelados. Facebook es una de las empresas tecnológicas más grandes del planeta y como tal tiene que gestionar inmensas cantidades de datos. La compañía de Mark Zuckerberg era consciente de que tenían que abordar el asunto de la refrigeración y decidió instalar un data center en el Círculo Polar Ártico, en la ciudad sueca de Lulea. El sistema se beneficia de la baja temperatura del aire exterior para refrigerar el interior y así depende en menor medida de generadores adicionales.
  • Bajo el agua. Más de la mitad de la población mundial habita en un radio de 200 kilómetros de la costa. Por ello Microsoft está desarrollando un proyecto piloto de data center sumergible en la costa de Escocia. Estos centros tienen el tamaño de un contenedor de transporte, unos 12 metros de longitud, y son fáciles de instalar, puesto que son prefabricados. Aunque se trata de un proyecto en pruebas, es una muestra más de las soluciones originales que se están llevando a cabo para garantizar una red de calidad.

“Es habitual que algunas compañías apuesten por ubicar los centros de datos en zonas frías o remotas, tanto por cuestiones de eficiencia energética como por la necesidad de espacios con muchos metros cuadrados para poder albergar sus servidores. Sin embargo, el edge computing y la necesidad de estar más cerca del usuario para proporcionar una baja latencia, están llevando a las empresas del sector a buscar soluciones en las proximidades de los principales núcleos urbanos”. añade Theresa Bobis, directora para el sur de Europa de DE-CIX..

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