La irrupción de las nuevas tecnologías ha traído consigo grandes avances en todos los campos, no podría ser menos en el ámbito doméstico y por extensión en los hábitos de consumo. La accesibilidad es una de las enseñas de nuestro tiempo, permitiendo que los individuos estén interconectados constantemente y que a su vez puedan acceder a bienes y servicios de forma fácil y cómoda desde sus hogares. La tecnificación es constante en todos los sectores productivos, nada escapa a la tecnología de la información. Los casinos no iban a ser menos.
Los casinos en la época actual
Aquellos espacios diáfanos llenos de máquinas tragaperras, mesas de tapiz verde y ruletas, no están siendo desplazados, como se pudiera pensar. El juego online está abriendo mercado y reestructurando el que había, en una esfera donde todos tienen cabida y pueden llegar a complementarse. Los casinos o el sector de los juegos de azar fue pionero en sumarse al carro de la tecnificación, teniendo una visión preclara de los derroteros que posteriormente tomaría el mercado. La facilidad para poder acceder a un aplicativo desde nuestro ordenador o nuestro teléfono móvil permitió que buena parte de la oferta de juego que se ofrecía en los casinos físicos, como por ejemplo el blackjack, al que hoy en día podemos jugar desde webs como LeoVegas, pudiera ser replicado en un portal online o en una aplicación móvil.
La revolución de las apps
No es menos cierto que el juego online tomó presencia absoluta con la popularización de los smartphones. Las tiendas de los principales sistemas operativos móviles siguen siendo reticentes a incluir las aplicaciones de juegos de azar en su bazar o tienda, pero esto no es impedimento para que cada casa disponga de la suya propia alojada en su web. Desde una aplicación podemos acceder a un sinfín de juegos, desde los más arcaicos hasta máquinas progresivas que cuentan con avanzadas interfaces que son un auténtico deleite para los sentidos. Porque la tecnificación no sólo implica ubicuidad, también mejora.
La seguridad
Si hay una barrera de entrada -en este caso psicológica- para acceder a esta clase de servicios, es sin duda la incertidumbre acerca de la seguridad. En la actualidad pocos sitios web son más seguros que aquellos que se dedican al juego online. La legislación en torno al juego es muy férrea, y tanto el tratamiento de datos como las pasarelas de pago cumplen al milímetro con la normativa. Las casas autorizadas para operar online velan constantemente por la seguridad y tranquilidad de sus clientes. Siendo esto así no tenemos que temer a la hora de operar con estos servicios que siempre estuvieron a la cabeza de la revolución tecnológica.