Bruselas digitaliza sus edificios más históricos

La capital belga ha puesto en marcha un ambicioso proyecto junto a Siemens y Arup para afianzarse como una de las más avanzadas smart cities.

Las ciudades europeas están cada vez más comprometidas con objetivos de cero emisiones y persiguen una mejora de su eficiencia energética. Uno de los puntos neurálgicos de la contaminación existente en este tipo de urbes son los edificios. Según algunas estimaciones, son responsables de más del 40% del total de energía que consumimos y, por lo tanto, de las emisiones que este consumo genera.  En un continente como Europa, cuyas metropolis están formadas por edificios centenarios, se hace necesario mejorar la eficiencia energética de este patrimonio histórico sin que se produzca alteración alguna de su diseño y estructura.

Bruselas, consciente de los beneficios de avanzar en la digitalización de la ciudad, ha puesto en marcha, junto a Siemens y Arup, un ambicioso proyecto para analizar los desafíos a los que se debe enfrentar para avanzar como smart city. Una de las principales líneas de actuación es la modernización de los edificios existentes, como primer paso para obtener beneficios rápidos en materia de sostenibilidad. En concreto, se analizan las ventajas de los sistemas digitales de administración de energía de un edificio para comenzar a avanzar en materia de eficiencia energética dentro de la ciudad. La utilización de sistemas de gestión de edificios puede suponer hasta un 30% de ahorro de energía en los edificios antiguos. Esta tecnología ofrece una mayor información y control al usuario y permite que el propio edificio reduzca el consumo energético al detectar cuándo las habitaciones están ocupadas o las ventanas están abiertas, así como ajustar los sistemas de iluminación y confort.

Siemens ha recomendado a la capital belga una estrategia de implementación de tecnología inteligente centrada en la modernización de la gestión de los edificios a través de smart data. Esta actuación no alteraría los emblemáticos entornos de la ciudad y podría generar ahorros anuales de electricidad de 320 gigavatios por hora y una reducción en calefacción de 850 gigavatios por hora para edificios de uso no doméstico.

Estos sistemas digitales también pueden actualizarse en el futuro para permitir aplicaciones inteligentes, como la respuesta a la demanda de energía. Por lo tanto, en una ciudad inteligente verdaderamente conectada sería posible obtener una visión general integrada de los datos de demanda del sistema de calefacción y climatización de todos los edificios de la ciudad, lo que permitiría obtener un óptimo balance entre el suministro y la generación de energía.

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