En tres siglos de historia, pocas cosas han cambiado con respecto a la llegada de las máquinas. Comenzó con la Revolución Industrial, dando pie a la electricidad, la computadora y, actualmente, a la Inteligencia Artificial (IA).

La transformación digital y la velocidad en la que avanza la sociedad aterriza en un salto en la Industria 4.0 con una nueva manera de organizar los medios de producción y la puesta en marcha de fábricas inteligentes. Pero, ¿por qué tememos la Inteligencia Artificial?

El miedo a que las máquinas tomen el control de los humanos es una línea constante que mezcla conceptos muy distintos ya que, la capacidad de una máquina en cuanto a lo que autonomía se refiere, solo depende de la capacidad de los seres humanos para programarla. Cada vez más, los científicos se esfuerzan en programar una máquina -para que sea capaz de crear conocimiento por ella misma con ‘machine learning’, en cambio, esa capacidad siempre estará limitada a dicha ‘programación base’ que haya hecho anteriormente su creador.

Muchas personas se preocupan que en un futuro, la Inteligencia Artificial se tornen contra las personas y ésta sea una amenaza para ella. Quizá esta preocupación tenga que ver con la presentación de los avances científicos y tecnológicos relacionados con la IA que aparecen en las películas o en los medios de comunicación.

robot planetario

Pero el peligro no está en la Inteligencia Artificial, sino, por el contrario, en el uso que los seres humanos hagamos de esta nueva tecnología que ha dado un vuelco a la sociedad en estos últimos años.  Éste es el verdadero adversario. Por ello, es necesario una regulación para las grandes corporaciones, que son las que tienen recursos para atesorar datos, analizarlos y crear algoritmos.

El ejemplo más claro son las redes sociales, pensadas como un gran instrumento de comunicación pero que han atraído «los ataques, los insultos y el odio«.

Para construir una Inteligencia Artificial, se necesita inteligencia humana que detalle con algoritmos lo que hará la IA, y se necesita también enorme esfuerzo humano para proporcionar datos de calidad. Aun así, las máquinas solo han superado a las personas en tareas muy particulares, y si la ejecución de la tarea cambia en algún detalle.

Una pregunta natural es: ¿y si le enseñamos todas las tareas y todas las posibilidades a la IA, entonces podría ser más inteligente que nosotros? Esto implicaría que una IA que domine muchas tareas necesitaría tener un poder de cómputo mucho mayor que el que existe actualmente. Si existiera ese poder de cómputo entonces la IA requeriría tiempo para observar y analizar los datos del entorno. Cabe mencionar que el entendimiento y razonamiento que tenemos los seres humanos es producto de millones de años de evolución.

Otra limitante de la IA es la de poder percibir el entorno. Actualmente, para lograr esto se utilizan sensores como cámaras, micrófonos, sensores que miden el movimiento, entre otros. Estos sensores buscan imitar los sentidos de las personas, como la vista y el oído. Sin embargo, los seres humanos estamos percibiendo continuamente información de muchos lados, con los sentidos típicos y con otros sentidos, y con sentidos que quizás no hemos descubierto. La Inteligencia Artificial con el uso adecuado solo puede proporcionar nuevas oportunidades.

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