El plagio no tiene escapatoria con el Big Data

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Profesionales empiezan a usar técnicas de análisis de información para detectar plagios en trabajos académicos y en otros ámbitos como el policial y jurídico.

Plagiar un documento académico o de cualquier otro valor es hoy en día más fácil que nunca. También es lo más fácil de identificar. La adopción de las nuevas tecnológicas se encargan precisamente de esto. El Big Data pone a disposición del usuario millones de datos. Lo mismo ocurre con aquellos que deben identificar los plagios, por lo que encontrar similitudes en los textos se ha convertido en algo realmente sencillo.

La Real Academia Española de la Lengua define el acto de plagiar como un comportamiento “trapacero”, “engañoso”. Tal y como indica, este organismo, es la “acción y efecto de plagiar (copiar obras ajenas)”.

Casos de plagio y suplantación

Hoy en día ya hay filólogos que se ocupan de detectar este tipo de prácticas. No lo hacen solos. Se sirven de la ayuda que les pueda proporcionar el Big Data.

Algunos de estos personajes son  Javier Blasco y Cristina Ruiz Urbón. Ambos utilizan el ‘big data’ para rastrear estas pruebas, y con sus informes ayudan a resolver casos de plagio, suplantaciones de identidad o denuncias de acoso laboral.

Ambos cuentan en una entrevista publicada en ABC que durante su jornada laboral pueden llegar a manejar hasta setenta y dos variables por texto. Javier Blasco va un paso más allá e indica que las variables que utilizan son siempre las mismas. «Lo que ocurre es que claro, ponte a medir a mano, sin ayuda de un texto digitalizado, el número de artículos o el de adverbios de una determinada categoría. Sería imposible saber cuál es el porcentaje de veces que aparece una palabra en una novela», detalla.

El uso de las nuevas tecnologías y del Big Data, en concreto, les permite n trabajar con grandes cantidades de información a la hora de detectar el plagio. «Tradicionalmente estábamos condenados a la ‘close reading’, detenida en un texto. Eso nos permitía ver el árbol, pero no el bosque», añade.

No solo emplean la tecnología para detectar el fraude en trabajos académicos también lo hacen en el ámbito jurídico. Pueden llegar a detectar incoherencias en sentencias que dan la vuelta a casos abiertos.

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