¿Depende el futuro de los smart contracts de la inteligencia artificial?

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IA y Blockchain son complementarias. Mientras una ayuda a tomar decisiones, la otra ayuda a realizar verificaciones.

Los inicios de la tecnología Blockchain se remontan a 1991. Los padres fundadores de esta tecnología, el Dr. Stuart Haber y el Dr. W. Scott Stornetta, describieron una cadena de bloques protegidos criptográficamente en los que nadie podía manipular las marcas de tiempo de los documentos.

Los inicios de los smart contracts

El término «contrato inteligente» fue introducido por primera vez en 1996 por un informático, abogado y criptógrafo llamado Nick Szabo. En sus propias palabras, “un contrato inteligente es un conjunto de promesas, especificadas en forma digital, que incluyen protocolos dentro de los cuales las partes cumplen estas promesas”.

La tecnología Blockchain no formaba parte de la idea original de los contratos inteligentes. Ya conocemos que se utiliza para todo tipo de criptomonedas y usos como Bitcoin Equaliser. Su principal interés era encontrar una forma técnica de evitar el incumplimiento de contrato.

Fue en 2008 cuando el Blockchain comenzó a ganar relevancia y se dio a conocer al público en general gracias a la aparición de la primera criptomoneda, Bitcoin, basada en esta tecnología.

Satoshi Nakamoto

Bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, su creador definió un nuevo sistema basado en el Blockchain ya definido por Haber y Stornetta en el cual, para asegurar la inmutabilidad del registro de manera descentralizada, agregó el concepto de minería, creando así incentivos financieros para participación en la verificación de las distintas transacciones contenidas en los bloques. Esta técnica de minería es lo que se conoce en Bitcoin como prueba de trabajo (o PoW). De esta forma, como resultado de la combinación de hash, criptografía y técnicas de minería, nacieron las criptomonedas.

El tercer y último hito que nos coloca en el estado del arte actual en términos de contratos inteligentes provino de Vitalik Buterin, quien visualizó el potencial de las capacidades de la tecnología Blockchain ya mejorada, y trabajó en una cadena de bloques capaz a su vez de extender su funcionalidades más allá de las criptomonedas para convertirse en una plataforma en la que desarrollar y soportar aplicaciones descentralizadas. El resultado fue Ethereum, que vio la luz en 2015.

Smart contracts en Ethereum

En Ethereum el blockchain se integra con un completo lenguaje de programación Turing que, al permitir la realización de cualquier cálculo computacional, permite la codificación de contratos inteligentes y otras aplicaciones descentralizadas. Buterin describió los contratos inteligentes de Ethereum como «cajas criptográficas que contienen valor y solo se desbloquean si se cumplen ciertas condiciones». Esta es una definición bastante breve y simple para una herramienta tan revolucionaria que está generando tantas expectativas, dudas y preguntas.

Se dice que los contratos inteligentes basados ​​en blockchain tienen la capacidad de generar confianza entre las partes contratantes precisamente porque esta tecnología garantiza la ejecución del contrato. Hasta ahora, desde un enfoque de Derecho y Economía de los contratos, existen dos entornos en los que nacen las relaciones contractuales, el jurídico y el relacional.

IA y Blockchain, complementarias

En estos entornos, la ley en el primero y las normas sociales (mecanismos de aplicación comunitaria como la reputación) en el segundo, constituyen una salvaguarda para que las partes generen confianza. Para que los contratos inteligentes alcancen todo su potencial, debemos ser capaces de desarrollar aplicaciones en las que, dentro de un marco legal que garantice los derechos y obligaciones de las partes, se sustituya la confianza relacional interpersonal por la confianza en la tecnología.

La Inteligencia Artificial (IA) es la última tecnología en alcanzar la ley, pero su impacto, aunque todavía impredecible, parece extraordinario. IA y Blockchain son tecnologías complementarias y sinérgicas en el negocio digital.

Mientras que la IA nos ayuda a valorar, comprender, reconocer y decidir, Blockchain nos ayuda a verificar, ejecutar y registrar. Mientras que los métodos de aprendizaje automático (ML), que es una de las áreas más desarrolladas de la IA en la actualidad, nos ayudan a encontrar oportunidades y mejorar la toma de decisiones al predecir y procesar grandes conjuntos de datos, los contratos inteligentes basados ​​en la tecnología Blockchain pueden automatizar la verificación de las partes transaccionales. del proceso, proporcionando inmutabilidad, seguridad y acceso descentralizado a los datos.

Pero además, la IA puede ser la herramienta adecuada para superar los problemas identificados hasta ahora en relación con los contratos inteligentes, como el reconocimiento de fallas en la formación de contratos o la existencia de prácticas ilegales.

Además del ML, otra rama de la IA en la que se está trabajando de forma más activa es el denominado procesamiento del lenguaje natural (NLP). El desarrollo de la PNL es esencial para que ML alcance su potencial al analizar no solo los contratos inteligentes, sino también los contratos «tradicionales», la legislación aplicable y las decisiones judiciales, y profundizar aún más en el análisis de la intención de las partes.

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